Cuando las personas religiosas van al infierno – Mateo 7:21-29

Mar 22, 2026    Rick Closius

Jesús presenta una advertencia sobria sobre la diferencia entre la fe genuina y la apariencia religiosa. Muchas personas que parecen devotas—que profetizan, expulsan demonios y hacen grandes obras—serán rechazadas porque confiaron en su desempeño en lugar de confiar en Cristo como persona. Estos individuos cometieron el error crítico de presentar sus obras en lugar de depender de la justicia de Cristo, usando el nombre de Jesús sin haberle pertenecido verdaderamente.


La parábola de los dos constructores ilustra perfectamente esta verdad. Ambos oyen las palabras de Cristo, pero solo el constructor sabio actúa sobre ellas al edificar su casa sobre la roca sólida, que representa a Cristo y Su palabra revelada. Este constructor cava profundamente a través del orgullo y el autoengaño, negándose a conformarse con una religión superficial. El constructor insensato, en cambio, edifica sobre la arena, que representa la opinión humana, la autojusticia y una religión conveniente que no requiere un trabajo profundo. Él asume que la familiaridad con la verdad es igual a la sumisión a la verdad.


Cuando la tormenta del juicio final de Dios llegue, revelará el verdadero fundamento de cada vida. La casa edificada sobre la roca puede ser sacudida, pero no caerá, porque su estabilidad está en Cristo solamente. La casa edificada sobre la arena sufre un colapso total. Jesús habla con autoridad divina, presentando decisiones claras entre dos puertas, dos caminos y dos fundamentos. Todos caen en una de dos categorías: nacidos de nuevo o no nacidos de nuevo. El llamado es a un autoexamen serio: ¿estamos confiando en actividades religiosas o en Cristo solamente para nuestra salvación?