De “Hosanna” a “Crucifícalo” | El Camino de Jesús a la Cruz

Mar 29, 2026    Pastor Kent Keller

El Domingo de Ramos marca el inicio de la semana más trascendental en la historia de la humanidad, cuando Jesús entró en Jerusalén montado en un burro durante la semana de la Pascua en el año 33 d.C.


Después de haber resucitado a Lázaro, Jesús entró en la ciudad llena de gente no como un líder militar conquistador, sino como el Príncipe de Paz, cumpliendo la profecía de Zacarías acerca del Rey humilde.


Las multitudes entusiasmadas pusieron sus mantos y ramas de palma delante de Él, mientras gritaban: “¡Hosanna!”, que significa “sálvanos”.


La elección de Jesús de entrar montado en un burro fue profundamente simbólica, representando paz en lugar de guerra.


La obediencia sencilla de sus discípulos al conseguir el animal demostró su autoridad sobrenatural.


La pregunta que surge es: ¿qué pondrías tú a los pies de Jesús?


Algunas personas llevan su alabanza y adoración, reconociéndolo como Señor y Salvador.


Otras llevan sus preguntas y dudas sobre la fe.


Algunos llevan su dolor y sufrimiento, sabiendo que Jesús los comprende porque Él mismo experimentó el sufrimiento humano.


Y otros llevan su rechazo y abandono, porque Jesús también fue despreciado y rechazado por los hombres.


El dramático contraste entre el triunfo del domingo y la tragedia del viernes nos recuerda que las mismas multitudes que gritaban “¡Hosanna!” pocos días después clamaban: “¡Crucifícalo!”


La alabanza humana puede cambiar, pero el plan de Dios permanece inmutable.


Aunque el viernes trajo oscuridad y una aparente derrota, otro domingo estaba por venir: el Domingo de Resurrección, con la victoria sobre la muerte que restauraría el mundo por primera vez desde la desobediencia de Adán y Eva.