Lunes
2026-05-25
No te sorprendas
"Queridos hermanos, no se extrañen del fuego de la prueba que están soportando, como si fuera algo insólito."
— 1 Pedro 4:12
Pedro les escribe a cristianos esparcidos por todo el Imperio Romano: creyentes insultados, golpeados y, en algunos lugares, asesinados por su fe. Su primera palabra para ellos no es una estrategia. Es una postura.
No te sorprendas.
A muchos de nosotros nos vendieron una versión más tranquila de la vida cristiana, una donde, una vez que cruzas la puerta de la fe, los problemas se quedan afuera. Esa no es la vida cristiana que describe Pedro, y tampoco es la que describió Jesús. Él les dijo a sus discípulos sin rodeos: *"En este mundo afrontarán aflicciones."* El camino de la fe no es un camino que rodea el sufrimiento. Es un camino que pasa por en medio de él.
La Biblia es un libro escrito por gente que sufría, para gente que sufre. José en el calabozo de Faraón, acusado falsamente. Daniel en el foso de los leones. Sadrac, Mesac y Abed-nego en el horno. Juan el Bautista en manos del verdugo. Esteban bajo las piedras. A ninguno de ellos se le evitó el sufrimiento. A cada uno se le sostuvo en medio de él.
Si ahora mismo estás pasando por algo difícil, no es porque tu fe esté fallando. No es porque Dios se haya olvidado de ti. Es porque estás en buena compañía, en un camino ya trillado, con un Salvador que lo recorrió primero.
Hoy —precisamente este Día de los Caídos— es un momento apropiado para recordar que algunos pagaron el precio más alto para darnos al resto el derecho de congregarnos, de adorar, de leer este pequeño devocional en paz. Y al recordarlos, recordamos que el sufrimiento no tiene la última palabra. Ni para ellos. Ni para nosotros.
Ora
Padre, cuando llegue el sufrimiento —y llega—, no permitas que me tome por sorpresa. No permitas que me avergüence de él. Recuérdame que estoy en compañía de tus fieles santos a través de los siglos, y sobre todo en compañía de tu Hijo, quien recorrió este camino antes que yo. Sostenme hoy. En el nombre de Jesús, amén.
Reflexiona
¿Dónde en tu vida estás viviendo el tipo de 'prueba de fuego' que describe Pedro? ¿Qué cambiaría si dejaras de sorprenderte por ella y empezaras a buscar lo que Dios podría estar haciendo a través de ella?