Lunes
2025-11-17
Cuatrocientos años de silencio
"«Dichosos los pobres en espíritu, porque el reino de los cielos les pertenece."
— Mateo 5:3
Antes de que leas una sola palabra del Sermón del Monte, Drake quiere que sepas lo que vino justo antes: nada. Durante cuatrocientos años.
Malaquías 4 es el último capítulo del último libro del Antiguo Testamento, y termina con una advertencia. Y luego, silencio. Cuatro siglos de eso. Dolor, angustia, confusión, desilusión. Todos preguntando: ¿dónde está Dios? ¿Qué hicimos mal? ¿Qué vamos a hacer ahora?
Y entonces Cristo entra en escena: el Mesías, el Cordero de Dios que quitaría el pecado del mundo.
Y en su primer sermón registrado, en el primer Evangelio, no comienza con una maldición. Comienza con una bendición.
"Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos".
Después de cuatrocientos años de nada, la primera palabra de Dios a su pueblo es *bienaventurados*. Y los primeros mencionados son los que no tienen nada que ofrecer: los espiritualmente en bancarrota, los de manos vacías.
A esos es a quienes se les abre el reino primero. No a los impresionantes. A los vacíos.
Ora
Padre, después de cuatro siglos de silencio hablaste, y la primera palabra fue bendición, para gente que no tenía nada que traer. Ese soy yo. Gracias porque el reino se abre a los de manos vacías. Amén.
Reflexiona
¿Vienes a Dios con algo que ofrecer, o con las manos vacías? ¿A cuál de los dos bendice en realidad esta primera bienaventuranza?