Lo que Jesús realmente quiso decir sobre juzgar - Mateo 7:1-6
En un mundo lleno de juicio y crítica, Jesús ofrece una manera radicalmente diferente de tratar a los demás. Su enseñanza sobre no juzgar no significa abandonar el discernimiento moral, sino reconocer que el juicio final le pertenece solo a Dios. Nosotros no vemos el panorama completo: percibimos acciones y escuchamos palabras, pero solo Dios ve el corazón.
Jesús advierte sobre un efecto boomerang: las mismas medidas con las que juzgamos a otros serán usadas para juzgarnos a nosotros. Sin embargo, el evangelio ofrece algo mucho mejor que el karma. Mientras que el karma dice que recibimos lo que merecemos, la gracia significa que no recibimos lo que merecemos y sí recibimos lo que no merecemos. Dios tenía todo el derecho de juzgarnos y excluirnos, pero decidió hacerse uno de nosotros en Jesucristo, haciendo posible nuestra inclusión en Su familia.
La vívida imagen de intentar quitar la mota del ojo de alguien mientras tenemos una viga en el nuestro revela lo absurda que puede ser nuestra actitud crítica. Jesús reserva sus palabras más fuertes no para los pecadores que saben que lo son, sino para los hipócritas que pretenden no serlo. Antes de poder ayudar verdaderamente a otros, necesitamos atender primero nuestra propia condición espiritual. La iglesia debe ser conocida como un lugar donde las personas quebrantadas encuentran sanidad y esperanza, no juicio y condenación.
