Lunes
2025-10-13
Una Tortuga En Un Poste De Cerca
"¿Quién te distingue de los demás? ¿Qué tienes que no hayas recibido? Y, si lo recibiste, ¿por qué presumes como si no te lo hubieran dado?"
— 1 Corintios 4:7
Hay un viejo dicho sureño: si ves una tortuga arriba de un poste de cerca, sabes que no llegó ahí sola. La tortuga se ve bien orgullosa de dónde está. Pero tuvo ayuda.
Lo que sea que hayas logrado, lo que sea que tengas en tu currículum, no importa cuántos títulos tengas después de tu nombre — tuviste ayuda en el camino. Un papá o una mamá, un abuelo. Un maestro, un entrenador, un maestro de la escuela dominical, un mentor mayor en los negocios. Alguien, o varios alguienes, te trajeron hasta donde estás.
Ninguno de nosotros se hizo solo.
El versículo de hoy lo pregunta con tres preguntas seguidas, y la tercera te cierra toda salida: ¿qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te jactas como si no lo hubieras recibido?
Pablo no está atacando el logro. Está desarmando el cuento que nos contamos al respecto — ese donde el esfuerzo fue nuestro y las ventajas fueron solo decoración de fondo. Las horas que le metiste fueron reales. Pero también fue real la persona que hizo posibles esas horas, y a esa persona tú no la conseguiste tú solo.
Esto no es un ejercicio de culpa. Es un ejercicio de memoria, y la gratitud viene después de una memoria certera.
Así que tómate cinco minutos y escribe tres nombres. No mentores famosos — la gente de verdad. El maestro que se quedó hasta tarde. El familiar que pagó por algo. El amigo que te dijo lo que necesitabas oír aunque doliera.
Después escoge a uno y díselo esta semana. La mayoría de la gente que pone una tortuga arriba de un poste nunca se entera de que hizo la diferencia.
Ora
Padre, nada de lo que tengo lo gané yo solo, todo lo recibí. Gracias por la gente que me cargó antes de que yo pudiera cargarme solo, y ayúdame a decirlo en voz alta sin pena. Amén.
Reflexiona
¿Quiénes son las tres personas que te pusieron arriba del poste? Díselo a una de ellas.