"Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo!"
Nueva *creación* — el mismo lenguaje de Génesis. No una versión renovada del viejo tú con mejores hábitos. Algo hecho por completo.
Este es el versículo que hace posible todo lo demás en el pasaje. Antes de que Pablo diga algo sobre embajadores, reconciliación o misión, establece lo que te pasó a ti. No te reclutaron. Te rehicieron.
Y vale la pena detenerse en "lo viejo ha pasado", porque la mayoría de nosotros no vive como si eso fuera cierto. Cargamos con lo viejo — el expediente de todo lo que fuimos, las razones por las que asumimos que Dios en realidad no podría usarnos, la identidad que todavía, a medias, creemos que es la verdadera debajo del barniz cristiano.
Pablo dice que esa persona ya no existe.
No está mejorando. No está a prueba. Pasó. Sea lo que seas hoy, no eres la suma de lo que fuiste, y Dios no consulta ese expediente cuando te asigna algo.
Reflexiona
¿Qué parte de tu vieja identidad sigues cargando como si fuera la verdadera?
Ora
Padre, tú no me mejoraste, me hiciste nuevo. Ayúdame a dejar de arrastrar a una persona que ya pasó. Déjame vivir hoy como la nueva creación que en verdad hiciste. Amén.